Eilean, una joya de 90 años en el Club de Mar-Mallorca
El legendario queche de 22 metros, construido en 1936 por el astillero escocés Fife of Fairlie y propiedad de la firma relojera Panerai, participa hasta el sábado en la regata Illes Balears Clàssics, en la categoría de Grandes Esloras.
El Eilean vuelve a desplegar sus velas en aguas de Palma con motivo de la Illes Balears Clàssics. El legendario queche bermudiano de 22 metros, patroneado por Stefano Valiente, participa en la regata de Club de Mar-Mallorca dentro de la categoría de Grandes Esloras, en una temporada especialmente significativa para el barco, que celebra este año el 90 aniversario de su botadura.
Botado en 1936 en Fife of Fairlie, uno de los astilleros más prestigiosos de la historia de la construcción naval, el Eilean es obra de William Fife III, tercera generación de una familia dedicada al diseño de grandes yates. Con sus 22 metros de eslora y 4,5 de manga, sus líneas están inspiradas en los legendarios yates de la Clase J, aunque esta embarcación no llegó a competir en la Copa América.
Su nombre, Eilean, significa «pequeña isla» en gaélico. Fue encargado por los hermanos James V. y Robert W. Fulton, de Greenock, que lo utilizaron para navegar por la costa oeste de Escocia. La II Guerra Mundial cambió el rumbo de su historia y el barco pasó posteriormente por diferentes propietarios hasta acabar en Antigua, en el Caribe, donde vivió una larga etapa como embarcación de alquiler.
Fue allí donde adquirió notoriedad fuera del mundo de la vela. En 1982, el grupo británico Duran Duran alquiló el Eilean para rodar el videoclip de Rio, que se convirtió en una de las canciones más conocidas de la banda. La imagen del elegante queche navegando por aguas caribeñas quedó de esta forma incorporada a la cultura popular.
Si bien la historia del barco estuvo cerca de terminar de una forma menos glamurosa. Después de haber cruzado numerosas veces el Atlántico, el Eilean sufrió un accidente al colisionar con un mercante. Los daños provocaron que quedara abandonado en Antigua mientras esperaba unas reparaciones que su propietario no podía afrontar. Con el paso del tiempo, su estado se deterioró hasta el punto de poner en riesgo su supervivencia.
Del abandono en Antigua a una segunda vida en Italia
El rescate llegó en 2006, cuando Angelo Bonati, entonces máximo responsable de la firma relojera Panerai y apasionado de la navegación, descubrió el barco abandonado en la isla caribeña y decidió recuperarlo. El Eilean fue adquirido por esta empresa y trasladado a Italia para iniciar un largo proceso de restauración.
El proyecto fue un auténtico ejercicio de arqueología naval. Los trabajos realizados por los artesanos del astillero de Francesco Del Carlo se prolongaron durante años y tuvieron como objetivo recuperar el barco sin borrar las huellas de su construcción original. Se conservaron buena parte de los tablones de teca birmana del casco y se mantuvo la estructura metálica recubierta de zinc.
También se recuperaron elementos de bronce, la bañera de teca y otros componentes originales. Algunas piezas que no pudieron salvarse tuvieron que ser reproducidas siguiendo los diseños de William Fife III. Incluso los aparejos de cubierta fueron documentados y digitalizados para garantizar que su reconstrucción respetara la configuración histórica del barco.
Regreso a las regatas
La competición forma parte de la segunda vida del barco. Desde su restauración, el Eilean ha participado en diferentes pruebas de la vela clásica y estuvo vinculado al circuito Panerai Classic Yachts Challenge. Este año ha vuelto a la competición después de su última aparición en el circuito en 2018.
La temporada de su 90 aniversario comenzó el 15 de mayo en Viareggio y contempla un recorrido por algunos de los principales escenarios mediterráneos de la vela clásica, con pruebas en Francia, Italia y España. El programa arrancó con Les Voiles d'Antibes y tiene en la Regata Illes Balears Clàssics una de sus escalas.
En Palma, el Eilean compite estos días con algunas de las embarcaciones históricas más importantes de la flota internacional. Sus dos mástiles, sus líneas y su enorme superficie vélica siguen siendo los elementos que más llaman la atención cuando el Eilean navega en la Bahía de Palma.
