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Gipuzkoa tradicionalmente se ha mirado en el mar y ha dado la espalda a sus ríos.

Ahora, tras la paulatina limpieza de las aguas fluviales, surgen iniciativas para el uso deportivo y de ocio de sus cauces. Los proyectos son muy variados. Así, se plantea crear un canal de aguas bravas en la desembocadura del Bidasoa, un parque fluvial en el Urumea y que el Oria se pueda navegar en Tolosa.

Los tres proyectos encuentran dificultades para salir adelante, ya sea de tipo medioambiental o de celos entre las administraciones implicadas, pero sus impulsores están decididos a que sean una realidad.

El canal de aguas bravas del Bidasoa forma parte de un proyecto más amplio. El Ayuntamiento de Irún prevé crear un extenso parque en Oxinbiribil, un pulmón verde en la bahía de Txingudi, situado en un área de influencia donde viven 300.000 guipuzcoanos.

El canal se emplazaría en el interior de ese parque. Sus aguas discurrirían por un canal de unos 400 metros de longitud. El caudal bajaría por gravedad, a imitación de un río turbulento de montaña. El agua quedaría almacenada en un estanque rectangular de 250 metros de largo por 20 de ancho, también navegable.

Narciso Iglesias, presidente de la Federación Vasca de Piragüismo, se muestra ilusionado con el proyecto, pero resalta las dificultades que encuentra su ejecución. «El departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco ha paralizado la iniciativa. Argumenta que se espera la presencia de 500.000 personas al año, con el consiguiente daño al entorno natural. Me sorprende este dato. Si se hacen las cuentas, salen 137 personas cada hora, durante diez diarias y los 365 días del año. Es decir, el 23 de febrero a las ocho de la tarde y helando habría 137 personas. Esta cifra es imposible».

Fuente de recursos

Iglesias afirma que el río artificial supondría para la Federación una fuente de recursos. «Ahora tenemos una subvención del Gobierno Vasco del orden de 90.000 euros. Con esta cantidad fomentamos todo el deporte del piragüismo. Cuando vamos como selección de Euskadi a Europa, los chavales tienen que llevar la comida de su casa».

El presidente subraya que en Euskadi se contabilizan unos quinientos piragüistas de competición y que prácticamente todos están en Gipuzkoa. «La fuerza la tenemos en el piragüismo de aguas bravas, donde figuran olímpicos y gente muy buena del Atlético San Sebastián y del Santiagotarrak. Y eso sin instalaciones. Aquí no podemos entrenar en ningún sitio. El canal tendrá dos facetas, la deportiva y la lúdica. La parte turística contribuirá a mantener la actividad deportiva. En su día hicimos un estudio en el se calculaba que con 14.000 personas anuales el canal sería rentable».

El alcalde de Irún, José Antonio Santano (PSE), explica que el Ayuntamiento ha dado la aprobación inicial al proyecto de urbanización, «pero el Gobierno Vasco, después de muchos meses sin decir nada, remitió en marzo un informe en el que destaca algunas cuestiones que hay que considerar en relación al impacto ambiental. Nosotros estamos ultimando la contestación a este informe, recogiendo algunas de sus sugerencias. Mi intención es enviárselo a Medio Ambiente este mes».

Santano asegura que el canal de aguas bravas supone para Irún una apuesta importante de ocio y deportiva. «En España sólo existe un canal de aguas bravas, en La Seo de Urgell. La apuesta, por tanto, tiene un alcance mucho mayor que Irún. Es curioso, tenemos ayudas del Gobierno Vasco y de la Diputación, pero por otra parte se ponen pegas».

El Urumea, río coqueto y parisino en su desembocadura donostiarra, extiende su belleza aguas arriba, aunque esta sea menos conocida. Urumea Gurea, una asociación formada por vecinos de Loyola y Martutene, barrios cruzados por el río, tiene como objetivo crear un parque fluvial.

El parque, que se extenderá en una superficie de 4,4 hectáreas entre el puente de Txomin y el del polígono 27, se divide en tres espacios diferenciados. El primero de ellos será una zona verde, una pradera, que se utilizará como espacio de recreo y de estancia. En el centro del terreno, donde se ubica el convento Kristobaldegi, se prevé el traslado del vivero municipal de Martutene, que se situará en el actual huerto del convento. Este edificio será en parte derribado por razones de seguridad ante posibles inundaciones.

Sidrería y arbolado

En el tercero de los tramos, en el que se actuará en primer lugar, se prevé la habilitación de una sidrería y un lugar de descanso con mesas rodeadas de arbolado. El establecimiento hostelero se situará en el caserío Benartegi, actualmente cerrado y sin uso concreto. Dentro de las obras para la rehabilitación del edificio, que data del siglo XVIII, se reservará un espacio para ubicar un centro de interpretación de la naturaleza del río, que recoja además en un museo los antiguos oficios que se desarrollaron en el Urumea: los areneros, las lavanderas, la fábrica de armas, el txanelero...

No se descarta que el caserío Benartegi contemple, como desean los vecinos, un laboratorio, que ilustre a los escolares que a diario realizan las excursiones en txanela por el río sobre cómo se analiza el ph de las aguas.

Junto a este espacio, se construirán pasos peatonales de madera que permitirán recorrer el parque, sin alterar su vegetación natural. El lugar de recreo se completará con un pequeño frontón que se ubicará en las inmediaciones del caserío Benartegi.

El proyecto contempla, además, la creación de un embarcadero que, junto con el de Loiola y el que se pretende crear en Riberas, conformarán un circuito fluvial. De esta manera, se seguirán desarrollando las visitas que promueve Urumea Gurea, los clubes de remo y los responsables de la casa de Cultura de Loiola.

El ambicioso proyecto del parque fluvial, sin embargo, se encuentra parado. Iñaki de Miguel, miembro de Urumea Gurea, afirma que uno de los problemas estriba en que «el Ministerio de Medio Ambiente dice que lo va a llevar a cabo y el Ayuntamiento está a la gresca diciendo que Madrid no cuenta con ellos». El Consistorio donostiarra, según Iñaki de Miguel, «quiere empezar el proyecto, pero tiene que expropiar algunos terrenos. El tema finalmente irá adelante, pero más lento de lo que quisiéramos.

Proyectos

Canal de aguas bravas: Se ubicará en el parque de Oxinbiribil, en Irún. Tendrá una longitud de 400 metros. Se podrá practicar piragüismo de alto nivel o recreativo, así como rafting o hidrospeed.

Parque del Urumea: Ocupará una extensión aproximada de 55.000 metros cuadrados, en los barrios donostiarras de Loyola y Martutene. Se pretende potenciar al conocimiento del río, mediante paseos y un centro de interpretación en un caserío rehabilitado.

Presa hinchable de Tolosa: Permirtirá hacer navegable el Oria y recuperar la práctica del remo. La instalación será desmontable, para evitar afecciones al río.