La pesca continental moviliza en Galicia entre 60 y 70.000 aficionados
La apertura de la veda de la trucha abre la temporada de pesca de río en Galicia. Desde el domingo 15 de marzo hasta el 31 de julio, o hasta el 30 de septiembre en cotos intensos.
Por el número de licencias expedidas para una campaña de pesca continental que mañana comienza, se calcula que entre sesenta y setenta mil gallegos practican la pesca de río. ¿Cuáles son las especies pescables en Galicia? ¿Dónde están los cotos más solicitados por los pescadores? ¿Cuánto cuesta un equipo básico para echarse al río? ¿Qué requisitos son necesarios? .Intentaremos responder a esas preguntas.
El primer requisito que hace falta es disponer de una licencia de pesca, expedida por la Consellería de Medio Ambiente. El coste de una licencia oscila entre los 10 euros para menores de edad y mayores de 65 y los 19 para los pescadores de entre 18 años y 65 años. La pesca de salmón y de reo tiene un suplemento adicional de cerca de 6 euros. Las licencias tienen validez por un año y se pueden renovar anualmente, pagando la correspondiente tasa. A partir de ahí dependerá de si se va a pescar en tramos libres, si es pesca sin muerte o si se acude a los cotos de pesca, en los que será necesario solicitar un permiso previo, cosa que se puede hacer habitualmente en un bar o establecimiento cercano. También se puede realizar a través de la página web de la Consellería de Medio Ambiente (https://www.xunta.es:444/pescafluvial/index.php). Por último, existe un sorteo anual de permisos que se suele llevar a cabo a finales del año anterior, para aquellas personas que desean solicitar con antelación los cotos en los que quieren pescar.
Los cinco cotos de pesca más solicitados por los pescadores gallegos lo encabeza el coto de Baio en el río Grande, entre los municipios de Zas y Vimianzo, seguido del de Santa Comba, en el municipio del mismo nombre, ambos en la provincia de A Coruña. En tercer lugar está el coto de Ponte Liñares, en el río Limia, en Bande y el quinto, el Coto de Ximonde, sobre el río Ulla a caballo entre las provincias de A Coruña y Pontevedra.
A Coruña en cabeza
La provincia de A Coruña es la que cuenta con más practicantes de este deporte y también con más cotos de pesca.
La pesca es un deporte social. Se va con amigos o con familiares. A veces la pesca es el vínculo de amistad entre un grupo de personas que salen al río juntos, están unas horas pescando, luego van a comer un churrasco a un bar cercano..."
El número de pescadores ha descendido notablemente en Galicia. A mediados de la década de 1990, se expedían más de 90.000 licencias de pesca al año. En los últimos años la cifra supera con estrechez las 55.000.
En Ourense hay una tradición muy arraigada, aunque los embalses han desfigurado bastante el perfil de pesca que aquí se desarrollaba hace medio siglo. El salmón se queda al pie del embalse de Frieira y lo mismo sucede con el resto de las especies que son anádromas o catádromas, es decir los peces marinos que vuelven al río a desovar, como el salmón, el reo o la lamprea, y los peces de río que van al mar a reproducirse, como sucede con la anguila.
La pesca sin muerte se ha convertido en una de las modalidades que más crece en interés y seguimiento por parte de los pescadores. Cada vez son más los pescadores que prefieren la variante sin muerte.
El paraíso de la trucha gigante está en Ourense mismo, en pleno núcleo urbano. Se trata de un coto si muerte en el tramo del río Miño que pasa por el centro de la ciudad. Tampoco está mal el río Barbantiño, que ha recuperado bastantes peces. Sobre el Limia, uno de los ríos históricos, los embalses los han perjudicado bastante, al igual que la contaminación..
Las normas para pesca son muy estrictas en cuanto a horarios y fechas. El reo y el salmón no empezarán hasta mayo. En algunos embalses se puede pescar todo el año. Y hay especies para las que no existe veda, como sucede con las alóctonas, es decir, aquellas que fueron introducidas en el ecosistema gallego y que están causando un gran perjuicio, como el cangrejo americano, el black bass, etcétera. Otras, por el contrario, están vedadas de forma permanente, como ocurre con la anguila y el escalo. Abundantes hace menos de medio siglo, ahora apenas se encuentran en algunos tramos y no en todos los ríos. El esturión desapareció de los ríos gallegos a principios del siglo XX, cuando incluso se utilizaba como abono en los labradíos del bajo Miño.
Un deporte barato
Al margen del precio de la licencia y el permiso, pescar es una actividad que no tiene un coste elevado para quien la practica. Si alguien se quiere iniciar, primero ha de ir con algún pescador más veterano. Por lo general siempre comenzamos de la mano de un familiar o de un amigo que ya está versado. Si no tiene a nadie en su entorno, en cualquier sociedad de pesca encontrará compañía que le introducirá en el deporte Sobre el "kit" de iniciación, los veteranos recomiendan no excederse en el presupuesto. Es mejor empezar con un equipo muy básico y económico, que no pasará de los 20 ó 30 euros, y una vez que te sientas seguro y decidido a seguir, hacer una inversión mayor.
El equipo estándar se encuentra entre los 100 y los 200 euros. "Con 200 ya conseguimos un "full equip" completo, incluyendo unas buenas botas, caña, carrete, sedal, anzuelos... todo lo necesario. Sin embargo, a la hora de poner el listón por arriba, le resulta difícil encontrar el límite: "Hay precios para los más caprichosos y sibaritas: desde cañas que cuestan 3.000 euros, botas de seiscientos...
Como premisa fundamental, disfrutar y amar a la naturaleza, respetar totalmente el maravilloso entorno que ofrece el pais de los 1.000 ríos, teniendo siempre en mente que detrás de nosotros vienen nuestros hijos y su descendencias con el mismo derecho a disfrutarlos.