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El "campanu" del Ulla cae en Ximonde ante un ribereño que se estrenaba en la pesca de salmón

El "campanu" del Ulla cae en Ximonde ante un ribereño que se estrenaba en la pesca de salmón

De 7,198 kilos y 99 centímetros, fue pescado en el Ulla a las 7.30 horas ante la cucharilla de José Manuel Castro Pallas, de Vedra - Le ayudó a extraerlo Mosteiro, que capturó el "campanu" en 2006 y ayer también capturó el tercero

El primer salmón de la temporada en Galicia, cayó a primera hora de ayer en el coto estradense de Ximonde volvía a hacer honor a su buena fama con un madrugador ejemplar del "rey del río" de nada menos que 99 centímetros de longitud y 7,198 kilos de peso. La clavada las 7.30 horas en el puesto Poio do Bote en la caña de un ribereño, José Manuel Castro Pallas, de 50 años vecino de Trobe (Vedra) que se estrenaba en la pesca de salmón.

Según explicó el afortunado, tuvo "todos los astros alineados". Llevaba varios años intentando sin éxito obtener un permiso. Y, en esta ocasión, no solo él sino cuatro de los cinco amigos que -picados por Manuel Mosteiro, el pescador de Vedra que capturó el "campanu" en el Ulla en el 2006- tuvieron la fortuna de lograrlo para uno de los seis permisos que permitía probar suerte el primer día de la temporada en el coto estrella del Ulla, Ximonde. Llegaron al río hacia las siete de la mañana y se lo estaban tomando "con calma, paz y tranquilidad" cuando Castro -aficionado a los documentales de pesca- vivió en vivo y en directo la emoción que solía ver en otros a través de la pequeña pantalla. Aunque es pescador desde la infancia, hasta ahora solo pescaba trucha. Ayer se estrenaba con el salmón. Llegó, vio y venció. El primer ejemplar de la temporada había mordido con fuerza la cucharilla del número 4 con la que le tentaba Castro y pronto se vería dentro de la "sacadeira" con la que Mosteiro le ayudaría a extraerlo de aguas del Ulla.

Después de que el ejemplar capturado fuese pesado, medido y guiado por personal de Medio Ambiente y todavía "nervioso", inmerso en la vorágine mediática que rodea cada año al afortunado pescador que extrae al "campanu" de Galicia, José Manuel Castro avanzaba su intención de degustar el salmón capturado con su mujer, sus hijas y, por supuesto, sus amigos.

Pero Ximonde siguió añadiendo emoción a la jornada mientras que los pescadores de los otros cotos salmoneros del Ulla de pesca extractiva -Santeles, Pontevea y Sinde- se desesperaban. Después de que sendos ejemplares del "rey del río" lograsen zafarse del pescador asturiano y de otro integrante del grupo de pescadores trucheros del que formaba parte el que capturó el "campanu", el segundo ejemplar de la temporada era capturado con cucharilla en el puesto denominado Xunta -sito junto a la desembocadura del río Liñares en el Ulla- cerca del emblemático puesto Venezuela. Lo extrajo a las 9.20 horas Carlos Conde Miranda, un electricista de 41 años vecino de Teo, a la postre miembro del mismo grupo truchero que Castro y Mosteiro. Este segundo salmón de la temporada era un ejemplar salvaje, hembra, de 5,289 kilos de peso y 79 centímetros de longitud. Le ayudó a extraerlo el quinto amigo que se había quedado sin permiso para ayer, Sergio Nodar.

Pese a no tener permiso ni, por tanto, caña para ayer, vivió intensamente la jornada. Porque cuando el personal de Medio Ambiente -que ayer tuvo un ajetreado día en Ximonde, hasta donde se desplazó el agente territorial de Deza-Tabeirós, Fernando Fernández Lamoso- todavía estaba guiando al segundo salmón de la mañana, el Ulla volvía a servir el tercero de la temporada. Lo capturaba con un suculento cebo natural -de quisquilla y "miñoca"- en torno a las 10.10 horas el propio Mosteiro. Superó en peso al "campanu" que le había ayudado a extraer del Ulla a su amigo José Manuel Castro horas antes. Pesó 8,300 kilogramos. También superó levemente la medida del primero: midió 89,5 centímetros.

Pese a no poder seguir pescando, los tres afortunados siguieron durante toda la mañana en el río, apoyando al cuarto pescador de su grupo con permiso: Manuel Mosteiro padre. Estuvo a punto de conseguir también su propio salmón. Por la mañana le picó uno y por tarde otro, muy grande y peleón que, finalmente, logró escapar. No fue el único.